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Los mártires pasaron de moda

Escribí esto de abajo para arriba, sin estructurar, solo dándole forma a lo que iba pensando y me descubrí haciendo un texto basado en los tiempos verbales.

Los últimos días han sido puro pasado y futuro, esto ocasionó la entrada por el oeste de un frente de depresión chocolatera a mi vida,(bye toblerone completo) lo pongo a manera de broma, pero la neta la neta, si he andado algo (hartamente) triste. -Gracias a los que colaboran a quitarme de los poros la tristeza.-Si a esto le sumamos que no he meditado en más de dos semanas, el resultado es una Clo a dos de chillar cada tres horas por cosas tan insignificantes como la foto de su sobrina la navidad pasada, o la nula procuración recibida de mi disque fiel lacayo, o por querer ir a Mérida y que nadie se anime o la pata aún no curada del Igor (metáfora y realidad) o nomás porque si pues, ¿a poco nunca tienen ganas de llorar nomás porque si, ya sea por acumulación involuntaria o por locura… También involuntaria?

Así que, me he sentido triste, información muy personal para compartir creo, pero me he propuesto ser lo más sincera que me resulte posible en este blog, intentando no tener máscaras ni queriendo dar la imagen de una vida perfecta, soy humana y al igual que todas las personas (por lo menos las que conozco) tengo mis momentos buenos y malos, soy poseedora de demonios de varios colores que dependiendo del estado de ánimo, saco a pasear, juegan (a veces conmigo) y entonces los guardo.

Como cada año, estuve haciendo un wrap up de lo vivido en 2013 y ¡que caray! me encontré con el año más intenso, complicado, duro y lleno de aprendizajes de toda mi vida, en el que me he sentido más feliz y también más triste, más amada y luego sola y luego de nuevo amada, más ilusionada y descorazonada y llena de planes, más perdida y completa y todo en 12 meses, (el orden de estas emociones ha variado).
Me he puesto a pensar en lo fácil que es cambiar el camino, en lo sencillo que le resulta al planeador maquiavélico de esta existencia llevarte por subidas y bajadas que nunca imaginaste.

Me ubico hace exactamente un año y estoy segura que jamás creí estar en el lugar que me encuentro ahora, ni viviendo nada de lo que me pasa en estos instantes y entonces no puedo evitar preguntarme ¿Que será de mí en un año? ¿En dónde viviré? ¿Qué voy a estar haciendo? ¿Seré visitadora frecuente de una colonia menonita? Considerando que hay un interés casi nulo de los menonitas hacia mi, lo dudo jajaja. ¿En dónde voy a vivir? ¿Encontraré a ese despistado que además de cumplir con mi lista de requisitos (luego les cuento) me haga sentir siempre querida?¿Seré vegetariana? ¿Cuál será mi nueva profesión?¿Qué, quién, cómo, cuándo y dónde? Incertidumbre, ansiedad, miedo.

Pensaba también en el pasado en el ciclo importantísimo que cerré, lleno de todos los colores y sabores, que me dejó cosas lindas y el entendimiento (que lo vale todo) de que las cosas suceden por una razón y hay que ser pacientes cuando más duele para darle oportunidad a la vida de ofrecerte una hermosa sorpresa.
He pensado en mis hermanos y su abandono navideño (exagero pues, solo no pueden estar esta Navidad aquí pero tras la depresión chocolatera para mi es la gran tragedia y naaaaaadie me compreeeende) los extraño, nos recuerdo en el pueblo de chicos cuando todo era más simple, a mi abuelo y a la gente que se nos ha adelantado, recordaba a mis sobrinas que hace ya tres años tenemos tan lejos… así bien agusto, yo buscando razones para deprimirme más, ¿porque no? (Vieja loca).

Al final de tanto viaje al pasado sólo puedo sentirme agradecida por cada pieza pequeña en mi tetris personal y por la manera tan fortuita y afortunada en la que se han ido acomodando cada una de ellas, porque por las fechas (creo) me he puesto así como así, pero estoy viviendo también una de las etapas más increíbles que he tenido, la de encontrarme a mí misma y aceptarme y quererme con mis múltiples errores de fábrica y los adquiridos a mi llegada a este singular planeta.

He conocido gente increíble con ganas de hacer de mis días de por si lindos (desde las 6 de la mañana) algo mucho más bonito.
He reencontrando a los que nunca han dejado de estar, esos que han cargado mi peso en los días verdaderamente malos.
Gracias a la vida que me ha dado tanto es una frase que queda perfecto aquí, con tristeza y alegría y todo, gracias.

Estaba el sábado en casa, rechazando cualquier invitación a salir al mundo, sin ganas de ir ni a la esquina, casi casi escuchando violines de fondo mientras me aguantaba las ganas de chillar, tristeando pues, tristeando sabrosamente (¡que oso weee!) y entonces tomé la impulsiva decisión de no querer sentirme así, ¿viviendo en tiempo presente? Pues a vivir, a dos del aguacero Remi (se avecinaba más de una lágrima) agarré mis cosas y sin decir agua va, pos me fui, llegué a Chilpancingo a la 1 de la mañana y fui con mis primas por dos que tres traguitos y al día siguiente a un “festival/desfile” de danzas típicas de Guerrero (el Pendón) hubo mucha música, bebida, baile, amigos, familia y cosas de esas que le llenan a uno el corazón (agua para la joroba dicen por ahí), porque aunque soy de la idea de darse a uno mismo de vez en cuando chance de no ser all cheery and happy, no es pa’ tanto mano, llega el momento en que es decisión de cada quien seguir en el hoyo o echarse un ligero brincote.
¡A brincar chinguentes, a brincar! Apréndanse bien esta frase que aplica a muchos y es la neta del
Planeta ¡LOS MÁRTIRES YA PASARON DE MODA!

Resultados de ese fin de semana: una rodilla raspada por la hebilla de un caballerango descuidado que me subió y bajó en brazos de su caballo blanco, tal vez uno o dos kilitos de más gracias a la cerveza, voz agotada de tanto grito y canto, labio mordido por un muy atrevido y abusón ranchero con el que estaba bailando y cuyo nombre desconozco (abusadillo desde chiquillo, no preguntó, me robó un besote muy de telenovela de charros, nomás así y me mordió el labio el muy canijo) y lo que vengo calculando como seis metros menos tristeza que dejé mientras bailaba, cantaba, brindaba, chismeaba y me reía, así es esto supongo, la única forma de seguir viviendo cuando uno está triste, es eso, seguir viviendo.

El régimen vegano ya se terminó… ¿Cómo lo hice? más o menos, seamos honestos, más o menos, hoy justo son 28 días, en otra entrada ya contaré detalles, pero me siento bien aunque creo que pude haberme sentido mejor.

Dato random… Conozco 4 de las 7 maravillas del mundo moderno, y ¡no conozco Chichen Itzá, vaya uste’ a creer! Shame on me, I know. Ojalá la 5 sea Chichen… ojalá.

P.D. Si a alguien se le ocurre decirme suerte o ánimo lo golpeo porque odio los pity comments y suerte tengo y animada estoy, la tristeza y el miedo son parte de la paleta de colores que es la vida.

Después de mi comentarios hostil peeeeero sincero, más que nada siempre sincero, me despido.

Besos pues

Clo

2 thoughts on “Los mártires pasaron de moda

  1. pues no se si thank god, porque entonces ¿a quien responsabilizo de estos kilos de mas producto de una tristeza que ni yo entendí de donde vino?… Creo también que si nos atreviéramos a compartir mas lo que nos pasa, nos sentiríamos un poco mas normales sabiendo que hay mas gente que se siente así. Un beso a donde andes Cin!!

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