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Amor, amor, amor.

Creo en el romance, en el cortejo, en las palabras bonitas, en las miradas dulces, en los poemas, en las flores. Creo en las notitas cursis, en los gestos amables, en los mensajitos mañaneros que te hacen saber que eres la primera idea en su mente, en los detalles chiquitos, en los besos suavecitos y prolongados. Creo en la intimidad increíble que viene al tomarse de las manos y esta sensación de pertenencia, complicidad y entendimiento que viene con ella. Creo en cada paso del proceso de enamorarse, con los revoloteos de las mariposas, el nervio, y el perfume por todos lados. Creo también que deberíamos vivir sin tanto miedo a las heridas de guerra y enamorarnos todas las veces que se pueda. Creo en la reciprocidad de todo esto, el sentimiento debe ser de los dos lados para que fluya y se sienta más bonito, para querer como Dios manda hay que sentirse también querido.
Creo en la fortaleza de los hombres, pero también en su infinita dulzura y nobleza, que personalmente es lo que más aprecio. Es cierto que we are not getting any younger, pero tampoco creo que deberíamos solo por eso conformarnos con menos de lo que queremos. En algún lugar del mundo debe estar ese despistado que se enamore de nuestra locura, de nuestros pelos despeinados, y nuestro malhumor tempranero, que seguramente también nos anda buscando. Somos tantos y tantos en este mundo que en algún sitio debe estar uno que te mire bonito y se ría de tus chistes malísimos y te haga sentir “like a million bucks even when you feel flat broke” , que te exprima los limones, que te celebre cada postrecito que le preparas, uno que te baile, o que no, si no te gusta bailar, que se gaste las suelas de los zapatos conociendo el mundo contigo, que escuche tu música incluso si le parece mala y te comparta la suya, que demuestre un interés genuino por tu mundo y te encuentre siempre interesante, valiosa, única. Que tenga algo nuevo que enseñarte con toda la paciencia del mundo y que tenga el deseo de aprender también contigo. 
Creo en la honestidad, en las palabras verdaderas que aunque sean duras o difíciles sean siempre dichas, en la transparencia, en la confianza, en la lealtad, en los compromisos no hablados, en ser además de todo, amigos. Creo que cada quien debería tener lo que quiere. Aprecia a quien te quiere, valora a quien está contigo, en este mundo a veces tan mezquino, deberíamos siempre dar amor a manos llenas porque a nadie le sobra. Date cuenta de que la vida es muy chiquita para pasarla con alguien que no te haga suspirar de amor y admiración, que no sea sincero contigo y que no te haga sentir siempre como la reina de la primavera solo por ser tú. Todo, repito, debe ser recíproco, el amor de un solo lado no es amor, es egocentrismo. Cuando lo encuentres, esto no va a ser un cuento de hadas, porque qué horror ser blanca nieves a estas alturas del partido, pero estoy segura de que la vida y sus interminables vicisitudes deben resultar mucho más sencillas cuando cada quien, tiene a su cada cual para compartirla. Si conoces a esa persona, aviéntate, sin miedo, y si aún no, no pasa nada, diviértete en el proceso, se leal a ti mismo, no te confundas y no te conformes. 
Sabemos que el mayor riesgo de enamorarse es salir raspado, pero personalmente prefiero intentarlo, caerme, sobarme tantito y levantarme, a que el miedo me paralice y ni siquiera aventarme. Sentir un corazón roto, es mejor que no sentir nada, y finalmente la experiencia nos ha enseñado que el corazón siempre se cura y termina más amplio, con más experiencia y fuerza, para amar más y mejor.

love love love

4 thoughts on “Amor, amor, amor.

    1. El corazón de los humanos funciona muy parecido, solo que pocas veces compartimos nuestro instructivo personal, pero somos mas iguales los unos a los otros de lo que creemos. Un abrazo grande a las coordenadas en las que estés Zury.

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