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Surrender Surrender Surrender

Todos pedimos por algo. Guadalupanos, cristianos, mormones, budistas, hindúistas, la etiqueta que sea, todos pedimos por algo.
He visto tantas veces las procesiones, peregrinaciónes, juntas, misas etc y no puedo más que conmoverme por la fe, sentir respeto y admiración.

No soy de ídolos, mis papas me enseñaron a creer en Dios y a creer en mi misma pero la adoración no fue parte de mi educación ni de mi elección de vida. No soy fanática de nada, creo que es una de las cosas que me ayudan a mantener mi vida en balance a pesar de este corazón que me traiciona de vez en vez con su manera tan intensa de percibir al mundo.

Me persigno cuando me despierto y me persigno antes de dormir. Voy a misa en año nuevo, en bodas, bautizos, y ocasiones muy especiales, pero persignarme o que me persignen me gusta, siento en mi piel la bendición en el momento que los dedos se posan en mi frente y el pequeño verso que se dice me hace sentir protegida.

Hace menos de un año visité por primera ve la basílica de Guadalupe. Pasaba en ese momento por una situación interesante en mi vida y en la iglesia de al lado había una ceremonia especial para el santísimo. Lo paseaban alrededor del recinto y la gente se acercaba a pedirle cosas, la energía era increíble, el dolor de los peregrinos y la esperanza de que sus oraciones sería escuchadas eran algo casi tangible, se acercaban con muchísima fe, con humildad, con tristeza e imploraban por algo.
Con cada cara que veía intentaba imaginarme, ¿que piden? ¿Qué los hace sufrir?
Cuando pasó enfrente de mi, sin darme cuenta de cómo, me puse a llorar y entonces me rendí, no pedí que se me concediera lo que en ese momento deseaba, pedí serenidad y fuerza para aceptar que lo que sucediera sería lo mejor para mi. Me rendí. No en el sentido derrotista, no me dí por vencida. Pero me rendí ante ese algo superior, acepté y creo que en ese momento inicié el regreso a mi misma.

Entendimiento, aceptación, paz. No todo lo controlo, no todo lo puedo cambiar, pero todo lo que sucede es por algo y siempre es por mi bien.
El proceso ha sido difícil pero enormemente gratificante.
Hoy estoy aquí, una vez más sentada en mi banca viendo a la gente sumergirse en las aguas de Ganga, cerrar los ojos y pedir y pedir y deseo en mi corazón aceptación para todos ellos. Deseo que lo que Ganga les conceda sea para su bien y el de todos los que somos parte de este universo.

Para mí, Dios es el mismo en cualquier lugar, en cualquier idioma, en cualquier religión, nombre o forma y el que quiere acercarse a el con el corazón, puede hacerlo. Siempre responde, sólo hay que estar receptivo y entender para darse cuenta que lo que pasa no es más que él hablando a través de la misma vida. Hay que saber donde buscar, si me preguntan dónde, dentro de uno mismo sería mi respuesta.
Le pido a Ganga, a Dios, al universo, a mi misma, aceptación para continuar con mi jornada. Entendimiento. Amor. Paciencia. Compasión. Serenidad. Paz.

Surrender. Surrender. Surrender.

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