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Tuve una cita

Llegas 10 minutos antes de las 2 de la tarde. El señor del chai te saluda amablemente. Hace calor y sientes las gotitas de rocío acomodarse lentamente sobre pedazos de tu piel.
¿Sentada o parada?
Piensas en la ropa que traes puesta, poco adecuado para vida real piensas, pero ¿que es la vida real en este momento sino esto mismo?
Un pantalón estilo Aladín de colores alegres, tenis para evitar la caca de vaca, una playera de gimnasio y un chal para proteger hombros y cara de los rayos del sol.
Sentada, de frente al lugar en el que va a llegar. Evitar la incomodidad de la primera vista es importante, no quieres ver su arribo. No es que estés nerviosa, es mas bien que estas nerviosa. Cierras los ojos por lo que parecieran ser horas. Estar en un lugar público esperando a alguien con los ojos cerrados provoca mucha ansiedad, ahora lo sabes. Los abres.
Cuando estas por voltearte él llega, en su motocicleta negra, esta usando una camisa ajustada de mezclilla, el cabello hacia atrás peinado con poco cuidado. Se ve guapo. Baja un pie de la moto, se quita los lentes de sol y sonríe. Está nervioso, se le nota en la forma en que mueve el cuerpo. Acomoda su vehículo torpemente y se acerca a ti. Huele a… Huele a… un aroma fuerte, amaderado y fresco. Huele a. No sabes a que huele, pero activa alguna parte de tu memoria que no logras ubicar. Extiende la mano para saludarte y la estrechas suavemente.
Sonríe y tu también.

Se sientan junto a dos babas que los miran intrigados, eso es lo que crees, el delirio de persecución a todo lo que da.
Pequeñas conversaciones acerca del día.Yoga y sus derivados.
Empieza a contarte sus planes, tiene ganas de comerse al mundo a pequeñas y jugosas mordidas. Es agradable. Es gracioso.
Pide dos chais. Durante la espera hay un silencio incómodo, no hablan, te esta mirando.
Gracias a Dios llega el chai.
Le das un trago y te quemas la lengua. El se ríe. Tu has perdido la vergüenza hace tiempo. Pide una galleta para acompañar su chai y quiere impresionarte con su conocimiento de maridaje chai-pan duro, no te impresionas, ya has probado todas las galletas.
Platican un poco más, intenta tomar tu mano y casi sin darte cuenta de manera apresurada la quitas. ¿De dónde habrá salido ese reflejo?
Cambias el tema para quitar la atención de lo que acaba de pasar y te invita a dar un paseo en su motocicleta por las montañas el fin de semana. Eso sería divertido. Hace tiempo tienes ganas de hacerlo, pero no te animas a rentar una moto tu sola e irte. Es la opción perfecta, el conoce la zona. El comercial de mucho ojo de cuando eras niña te da risa y ganas de contárselo a quien más confianza le tengas. Lo estas pensando. Es poco seguro y prudente, ¿y?. El toma tu vaso de chai ya vacío y rosa tu mano mientras te mira a los ojos. Mirada profunda. Sientes su vibración intensa, una emoción sincera, honesta y cursi.
Este muchacho sabe lo que quiere. Tu también. Es una lástima que no sea la misma cosa.
Huele a… No puedes descifrar a qué.
El descanso esta por terminarse, debes volver. Te ofrece llevarte a casa. Aún no quieres que sepa donde vives, no le tienes tanta confianza. Le dices que tienes que pasar a comprar algo a la papelería. Estas mintiendo, rompes tu regla de honestidad y te sientes mal por hacerlo. Le das la mano, el la aprieta intentando quedarse con ella. Su contacto, su mano, su energía es cálida.
Lo ves subirse gallardamente a su motocicleta y marcharse. Agitas la mano. Le has prometido marcarle. Esperas un minuto y empiezas el regreso. Pasa el vecino y te ofrece un ride, lo aceptas, van al mismo lugar y el sol es intenso. En el momento que te estas subiendo con el vecino, él esta regresando en su moto y te ve.
Encontraste en sus ojos la definición de la decepción, no te dice nada, se detiene, se miran y se da la vuelta.Todo sucede en silencio, una historia completa en unos segundos. No van a ir a las montañas ya lo sabes y el piensa que ahora lo sabe todo, ¿que historias se estará inventando? Decides no aclarar nada y no marcarle de nuevo. Te estableces deliberadamente en su memoria como la traidora mexicana que una vez conoció en las calles de Rishikesh cuando era un joven y apuesto maestro de yoga.

Adiós le dices en tu corazón viejito, segura de que no han de volverse a ver.

Clo

4 thoughts on “Tuve una cita

  1. Amo tus posts!!! Que increible experiencia!!! Cuentanos maaaaas!!!!
    Felicidades por lo que estas haciendo… muchos nunca tienen la oportunidad… aprovechala!!!!!

    1. Un abrazo grande hasta donde andas, que estoy segura tu también andas viviendo aventuras increíbles. Tu y yo sabemos que a veces se trata de hacerse uno mismo las oportunidades, no se necesita venir a India, la vida sucede de manera maravillosa en cualquier lugar solo hay que poner atención. Besotes

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