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De noche con el Sadhu

Es de noche, estoy cubierta con mi cobija de lana que uso para todo. La luz de la farola alumbra la mitad del enorme bulto que hacen las vacas que duermen una juntitasa la otras, se dan calor. Les pongo al lado las sobras de las cenas e interrumpo su comodidad. Lo devoran.
Me pega un aire fresco en la cara y sigo caminando disfrutándolo, percibiendo el olor a caca de vaca y pasto y frío y árboles y vida. Varios minutos después me doy cuenta de que me pasé por mucho y tengo que regresar. Un hombre de unos 70 años vestido con una túnica naranja viene en mi encuentro y cuando doy la vuelta para volver empezamos a caminar juntos.
Se escuchan nuestras pisadas acompañadas del sonido hueco que hace su bastón cuando se estrella contra el piso, los grillos y su tenue canto se unen a la melodía. El silencio se rompe, quiere saber de donde soy. Platicamos y ahora sé que es un Sadhu que va de regreso a su Ashram. Se dedica a la meditación. Cree que tiene 75 años y su inglés es claro y su voz suave. Nos detenemos, el descansa y me siento apenada de decirle que tengo que irme porque he llegado a mi destino, quiero seguir platicando.
Nos despedimos en una reverencia y cada uno continúa su camino. Escribo esto y ya no recuerdo su cara pero si su voz.
Llego a sarika y me pregunta Ashis por mi meditación y mi día y me quedo platicando un rato con el. Me cuenta de su cena que estuvo picosa. Le dije que mañana quiero cenar con ellos para probar su comida que es más condimentada que la que nos dan a los estudiantes.
Nos quedamos sentados sin decir palabra, sintiendo la noche apoderase de todo alrededor.

Me acomodo la cobija  y me voy a mi cuarto. Antes de entrar veo las pocas luces de las casas que hay a lo lejos, la sombra del Himalaya que aún se ve entre claroscuros.

Me duele la cadera y las piernas y las pompas, he estado trabajando mucho en abrir la cadera y la pelvis, estoy cansada.

El aire es cada vez más potente y sacude mi tendedero de ropa agresivamente. Es hora de entrar a mi cuarto.

Me preparo para dormir y escucho al viento llegar y creerse el rey de la noche. Se cimbran las ventanas, chifla, canta, lo mueve todo. Este es su dominio.

Me voy a la cama. Siempre tengo problemas para dormir pero no aquí. Acabo además de describir una nueva técnica. Respiro e intento relajarme con mi reparación, la observo, la hago más pausada, menos respiraciones por minuto es el objetivo. Inhala, 1-2-3-4-5, exhala 1-2-3-4-5-6-7-8-9-10. Inhala 1-2-3-4-5. Exhala, 1-2-3-4-5-6-7-8….

Clo.

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