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Perdí el bra y la paciencia

Hace calor mucho, me siento en el balcón a intentar inspirarme con las montañas y escribir algo, traigo puesto un short cortito y una playera que Maija mi amiga de Letonia recortó, es mi playera favorita ahora.

Se me hace difícil pensar, el sudor me recorre lentamente la espalda, pffff. La silla de plástico se me pega a los muslos descubiertos y siento escurrir las gotas calientes por toda la pierna. El cuerpo lleno de un rocío tibio de sudor. No me puedo concentrar. Me meto al cuarto para terminar de lavar ropa esperando que el contacto con el agua ayude. No ayuda. Tiendo la ropa y me sorprende al ver como se seca justo enfrente, en menos de 5 minutos todo está prácticamente seco. Entro al cuarto esperando encontrar un oasis de frescura y empiezo a sentirme adormilada. El contacto con la cama es abrumador, también esta caliente pero de alguna manera me quedo dormida, son las dos de la tarde y estoy tomando una siesta, impensable en lo que fuera alguna vez la normalidad de mi vida, no soy una persona de siestas. Pero aquí estoy, arrullándome con el sonido cíclico del ventilador en el techo. Después de un rato una mosca sentándose en mi naríz me despierta. He dormido con la puerta abierta fuck!!! Se metieron moscas. Me siento molesta, adormilada y sobre todo acalorada. Ha sido una transición difícil eso de estar todo el día ocupada en el curso y llena de gente a estar con muchas partes del día vacías y sin nadie más en el edificio en el que vivo. He intentado cambiarme pero todo esta lleno en la zona en la que quiero vivir.
Últimamente me he sentido triste y desesperada, así es, esto no es color de rosa, el tiempo libre me obliga a pensar a veces de más y sobre analizar las cosas siempre me ha traído malos resultados. Me siento también un poco sola y enfadada de esta rutina sin rutina. Y el calooooor, caray, el calor no ayuda. Pero se que todo pasa y eso me mantiene en el lado cuerdo del cerebro.

Creo que tengo hambre, ya no se, de cualquier manera me encamino a comer. Al salir del cuarto noto que mi brassiere que debería estar en el tendedero no esta, tampoco la toalla. Pregunto en recepción y me entregan la toalla, dicen que hizo mucho viento y lo voló todo. ¿Cómo que viento? ¿Cuál viento? Estoy asádome, ¿donde estaba yo cuando hubo viento? Nadie sabe donde está. Le digo al de la recepción que me ayude a buscarlo y se ríe y me pregunta sarcásticamente ¿es tu favorito? ¿Ahora uno tiene que dar explicaciones de porque quiere encontrar su brassiere? ¿Qué es esto? Quiero mi brassiere y lo quiero ahorita. Aaaaaaaaa. Le levanto una ceja en señal de …sigue de chistosito y vas a ver… y le vale, al final de cuentas el no lo perdió. Empieza a hacer llamadas y llega gente y hay un ejército de 5 personas ayudándome a buscarlo claro, todos hombres. ¿Es netita? No hablan inglés y tengo que explicar con señas intentado no tocarme los senos que color es, de que tamaño etc. ¿Cuantos bras perdidos hay en este momento, que tengo que dar tanta explicación? Carajo. No aparece. Van a seguir buscando.
Quiero animarme y me decido a ir a un restaurante muy popular entre los locales para probar un poquito de la verdadera India, es el Mcdonalds de rishikesh. Afuera del lugar de 8am a 8pm hay un hombre sentado con una simpática coleta y la cara pintada de rosa. Se llama chotiwala el lugar y todos los turistas han de tomarse una foto con el modelo. No es muy amigable, lo veo por lo menos dos veces al día desde hace tres meses y siempre lo saludo, contesta, pero jamás sonríe.
Entro y me meto hasta el fondo entre el bullicio, solo hay gente de por acá y me miran extrañados pero lo veo normal a estas alturas. Pido Hara bhara kabab, unas tortitas de vegetales fritas y un chai masala para tomar. Espero. Cuando llega el platillo empiezo a comer intentando relajarme y decirme a mí misma que todo va a estar bien, levanto la cara para meterme la primera tortita a la boca y me doy cuenta como todos me miran, se secretean los unos a los otros, niños me apuntan y mucha gente ríe.
No entiendo lo que esta pasado. Intento revisar alrededor,  pensando que algo debo estar haciendo mal pero no comprendo. Le llamo al mesero y le pregunto porque se ríen todos, no habla inglés. No obtengo respuesta, intento ignorarlos pensando que no es la gran cosa pero siento la comida resbalarseme en la garganta y cayendo sobre la bilis que ya tengo almacenada. Estoy enojada, ¿que tanto me ven? ¿De que se están riendo? ¡Esto ya es acoso! Me siento inadecuada y muy incómoda. Algo de eso debe leersme en la cara cuando una chica de unos 20 años se acerca a donde estoy y me dice con su suave voz,te miran porque nunca han visto a un extranjero, no son locales, son turistas que vienen a la ciudad a visitar a ganga. Su explicación me da un poco de calma pero sigo sintiéndome molesta. No cabe duda que el caos dentro de uno trae más caos afuera de uno.
Me como las tortas lo más aprisa posible y me salgo del lugar. Yo sintiéndome como jarrito de tlaquepaque y esto no ayuda.

Aunque haga calor, quiero un chai con una galleta de mantequilla, si, si, dos razones por las que he subido de peso. Doa razones que me ponen contenta. NO HAY GALLETAS hasta dentro de una hora. Are you kidding me? No la quiero en una hora, la quiero ahorita, me la estoy saboreando hace rato, ¿como que no hay? Llego por el chai, y tardan 20 minutos en dármelo cuando al fin llega, sin pensar y a manera de berrinche le doy un trago frente a Krishna el que los sirve para que vea que estoy enojada y me quemo la lengua. ¿Neta? Después de un rato salgo del lugar peleando con las moscas que en esta temporada del año se reproducen de manera ridícula. Utilizo ahora de manera literal en boca cerrada no entran moscas. Definitivamente no me hice un buen día hoy. Me encamino a clase y hago las asanas pensando en quien sabe que. Así no se disfruta mucho. Salgo aprisa del estado zen del salón y me sumerjo en el caos de India, ruido, contaminación, multitudes de gente y me siento harta y tristona.
Atravieso el puente sintiéndome más tranquila con la pequeña mirada que le echo a ganga.
En la subida de los mendigos está el que vende las galletas con su carrito, aún estoy enojada con el. ¿él que culpa?  Ya sé; pero quería una galleta. Cuando lo encuentro me pide ayuda para empujar su carrito por la colina, es un carro con todo y horno, vitrina y es muy pesado, ¿ósea como? Encima de no darme una galleta ¿me pide que le ayude? ¿Que se cree? ¡Confianzudo! La voz de mi apa me resuena en la cabeza y me quito el coraje con dificultad esperando que salga algo de humildad de mi. Acuérdate que somos de pueblo y gente de trabajo. Okey okey… empiezo a empujar, se une a nosotros la niña de ojos claros y cabello desastroso que pide dinero por todos lados. Los tres empujamos el carro. Es pesado. La colina es pronunciada. Me duelen las rodillas. Quiero ponerme a llorar y entonces lloro. Mientras empujo y todos pujamos por el esfuerzo yo lloro sin razón. Al llegar a la cima sudados, con calor y las rodillas recordándome el 10 de mayo el vendedor de galletas posa su mano sobre mi hombro y me dice gracias en chino, no se porque siempre me saluda y se despide en chino. Xie xie dice. Zaijian me despido. Y empiezo a caminar a casa. Unos pasos más adelante escucho unas pisadas. Volteo. Es el vendedor de galletas. Me alcanza, pone una mano sobre su corazón,hace una reverencia con la cabeza y la otra mano la extiende. Me regala una galleta como agradecimiento. Se va, me pongo a llorar de nuevo, lágrimas con sabor a sudor, mugre y mantequilla.
Llego a casa, con una sonrisa enorme Vishuash me recibe y victoriosamente como quien ha regresado de la más tumultuosa pesquisa me entrega el brassiere lleno de lodo y mugre. Lo encontraron en el terreno de enfrente donde duermen las vacas, quien sabe como llego ahí. Nomás le digo gracias y mejor me subo con mi humor raro, no se lo vaya a pegar.

Es de noche hace muchísimo calor, se fue la luz y no hay ventilador, el colchón esta hirviendo, estoy cansada de todo a todo pero por lo menos tengo en la panza una rica galletita de mantequilla y en las manos mi brassiere perdido.

Es tiempo de que las moscas que ahora viven en mi cuarto y yo nos vayamos a dormir.

Ya mañana será otro día.

Clo

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2 thoughts on “Perdí el bra y la paciencia

  1. Ah esos dias maravillosos de pruebas para el carácter. Ya veras que pronto te sentirás mejor… eso si, preparare porque lo que hay de moscas ahorita no es nada! en Junio están que ni te imaginas… lo mismo el calor y los apagones!
    Mi solución era mojar la toalla y arroparme con ella… era la única forma en que podia dormir cuando no había ventilador.
    Disfruta que lo chistoso es que un día vas a extrañar días como hoy 😉
    Te mando un abrazo!

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