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Muchas de mi primera vez

Salí del retiro y no hubo muchas opciones de hospedaje, además mi poca movilidad me impidió buscar a conciencia, pienso que es una escena digna de recrearse, camino junto a puros backpackers, todos con mochilas gigantescas, botas de trecking pareciendo que van a vivir al Everest y yo caminando en las faldas de los Himalayas arrastrando una maleta de carrito, con una backpack mediana, y mi bolsa de lado, me doy risa, así llevo este tiempo viajando, con mi maleta de  carrito siendo la cosa más impráctica del mundo, así que tip numero uno para viajar, si no vas a un resort, backpack es la opción. Finalmente después de un apego terrible a esa maleta que no entiendo a qué se debió, me deshice de ella, la intercambié por una mochila pequeña que cargaré al frente. Mi equipaje es súper limitado, al salir de Rishikesh mi amiga Israelí Talsha se deshizo de más dos tercios de mi equipaje, (no exagero)alegando que me hacía un favor y que ahora viajaría más ligera, también debió mencionar zarrapastrosa, porque con los trapos que me dejó se hace imposible armar un outfit decente,  me deshice de zapatos, ropa interior, jeans, sudaderas etc, si reconozco que al principio me costó dejar ir pero al final vi quien se quedó con mi ropa y me encanta pensar que todo esto es una cadena de dar y recibir así que no le sufrí tanto. Ahora ando por la vida con un par de tenis, un par de sandalias horribles, 1 bra, 1 top, 5 calzones, 5 calcetines, 5 blusas, 3 pantalones, 2 vestidos, 1 pashmina, una chaqueta, un short ¡Y YA! No hay que ser sabio para darse cuenta de que no solo parezco retrato, pero un retrato muy mal vestido. En fin. Esto me ha ayudado a conocerme también en ese sentido, no soy tan hard core backpacker como creía, y esto también está bien.

Vivo en un pueblo vecino al pueblo en el que vive el Dalai Lama, el primer día que llegué allá, me sentí fascinada a ver la cultura tibetana en todo su esplendor, hay muchos refugiados que intentan conservar sus tradiciones, cultura e idioma, así que Mc Leod es como una sucursal del Tibet en la India, sin la represión del gobierno chino. Hay una cantidad irreal de monjes por todos lados que lo mismo están recitando mantras con sus malas que entablando un debate filosófico contigo en algún café. Es muy interesante y la comida… ¿qué puedo yo decir? Me encanta. De vez en vez el Dalai Lama da discursos en su palacio al que todos están invitados de manera gratuita y el acceso es sencillo, el último que dio fue hace una semana pero yo estaba en el retiro así que no pude ir.

Yo estoy en Dharam Khot que está a 15 minutos caminando desde Mc Leod, está en las montañas, es un pueblo/vecindario sin calles, por lo que no hay acceso para los carros o motos y por lo tanto la contaminación y el ruido son casi nulos.

Estoy hospedada en un granero, le he mandado una fotografía a mi mama del lugar y no lo ha podido creer, debajo de mi cuarto hay una vaca y un chivito, los descubrí a la mañana siguiente de que llegué, desayunando 7 am. A veces ni yo misma puedo creer lo que me ha cambiado la vida, no soy amante de los animales  (IGOR TE AMOOO) y aunque soy de pueblo siempre creí que tanta ruralidad no iba conmigo, pero me descubro disfrutándolo muchísimo, resulta que soy mas ranchera y rupestre de lo que creía. Me encanta la naturaleza, y lo verde y la calma, y la simplicidad.

Me despierto y hago mi meditación encima de una piedra desde donde veo a los pinos ondearse de un lado al otro por el fuerte viento que algunas mañanas traen, después hago a veces mi práctica de yoga, aunque debo confesar que últimamente no he sido muy disciplinada al respecto. Muy cerca de donde estoy hay un restaurante que trae inmensa dicha a mis días, me están enseñando a cocinar ahí, así que temprano les ayudo a hacer los preparativos para el resto del día y me dicen cómo preparar una que otra cosa, ordeno algo del menú y dan la receta paso a paso, son las clases de cocina más increíbles de la vida. Los muchachos son atentos y para mi buena suerte nada resbalosos como la mayoría de los hombres por acá. No puedo creer tantísima suerte.

A medio día me voy a mi clase de joyería, estoy en un taller de plata aprendiendo a hacer cosas, hago mis propios diseños, corto, limo, fundo el metal, pulo y toda la cosa, me encanta porque es un reto personal, no soy nada buena con las manualidades, Dios no me dio ese talento pero eso si me hizo muy persistente, como cuando aprendí a echarme clavados. El hombre del taller es muy malhumorado y por eso creo que buscaré pronto algún otro lugar. He hecho tres dijes, un pasador y un anillo, al final obviamente puedes comprar tus propias creaciones. Ayer inicié clases de macramé también y me doy cuenta de la alegría tan grande que me produce hacer cosas que desarrollen mi creatividad aunque me cuesten trabajo.

El pueblo es increíblemente hippie, hay personajes de todas las edades, se visten todos de una manera muy peculiar, tengo que aceptar que cedí ante la tentación y a veces también me disfrazo, quiero vivir la experiencia con todo, saber que se siente ser hippie, así que sin quedarme atrás he intentado deshacerme de barreras autoimpuestas y he tenido muchas mi primera vez en estos días.

Algunas de mí, por primera vez:

No lavarme el cabello todos los días, por recomendación de todos, me lo lavo un día si y un día no. -Contrario a lo que creí no se me calló la cabeza.-

A veces no me baño todos los días… -ok ok ok, llevo una semana bañándome un día si y un día no, pero como estoy en las montañas no hace calor y no sudo casi, así que no huelo feo, garantizado.-

Hago barefoot walking entre las piedras y terracería para desplazarme de un lugar a otro, es práctico, te da una sensación increíble con la madre tierra. -Por caminar con chanclas el otro día me resbalé y creo que me rompí un dedo.-

Saliendo de clases, me voy a un café, leo algo, tomo algo o como algo y después me quedo tirada ahí contemplando la nada, a veces incluso me he echado siestesitas, casi todos los asientos en los restaurantes son almohadones en el piso. -No tengo piojos ni alguna enfermedad mortal por acostarme en donde se acuestan todos y ahora sé que tomar siestas no es pecado original.-

Estoy aprendiendo a tocar el ukulele. –Jamás es tarde para empezar, jamás.-

Asisto a conciertos de música en donde la tarde se va en hacer acroyoga, intentar malabarear pelotas, fumar charas, hablar de la existencia.-Malabarear 3 bolas, no es cosa fácil.-

Me visto con ropa usada, algunas amigas que se han ido dejan al igual que yo atrás ropa y la donan, me regalaron un vestido e hice una falda y un chaleco con eso. -Es muy divertido hacer tu propia ropa.-

Comparto baño con otras dos habitaciones. -Sigue sin resultarme agradable pero me adapto.-

No mato a las arañas, alacranes, moscos o cualquier otro animal, si están cerca, solo los alejo y ya. –What??? Hell yeah, with my very own hands, sobreviví y sin matar.-

Paso las tardes haciendo pulseritas sentada en el piso mientras bebo chai. –Me cuesta trabajo sentirme improductiva, pero engaño a mi mente diciéndole que estoy en mi viaje espiritual, ahorrándome terapia y entonces me calmo.-

En fin así se me va la vida, aprendiendo cosas nuevas, entre malabares, oficios, cocina y yo misma y deshaciéndome de las barreras apretadas que no sé cuándo me puse, ¡que aburrida! pero que a esta persona que soy ahora, no le quedan.

Amor y paz

 

p.s. nadie dijo que me haré hippie por siempre, nomás quiero  ver que se siente, ya veré después si me lavo el cabello diario o no.

p.s. 2, hacer todos los días algo que normalmente te da pena o no te atreves, completamente recomendado, tranquilos radicales, no hablo de cosas extremas, pero algo así como ponerte una prenda de ropa que te gusta pero te da pena, o vestirte súper alternativo, o bailar en medio de la calle si te dan ganas… inténtalo, se siente increíble deshacerse de las reglas apretadas que te puso la sociedad o tú mismo. Just give it a try… o no… up to you.

 

 

 

 

 

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