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Abrázate tú

Hace algún tiempo me envió mi hermana una frase súper bonita,  justo después de un rompimiento tan difícil que aunque suene dramático casi me quitó las ganas de seguir respirando “Un día alguien te va a abrazar tan fuerte que todas tus partes se van a juntar de nuevo” Eso deseaba,  quería encontrar a alguien que me abrazara así, que su amor suavemente disipara mi pena, que me enseñara a creer de nuevo, que me quitara el miedo a enamorarme, un amor tan puro y bueno que me limpiara el alma y borrara mis cicatrices.

Muy poco después inicié una relación sin nombre con un amigo con el que siempre he tenido una conexión especial y quien también acababa de finalizar una relación. Siempre hemos sido buenos amigos y nos queremos bien y fue la casualidad la que nos encontró en el momento justo en que los dos estábamos mas perdidos.

Tan pronto como llegó quise envolverme en el y su ternura y sus palabras bonitas, quise que me hiciera feliz, que me quisiera, hacerlo feliz y quitar con mi amor su tristeza, ayudarlo a cargar sus penas, juntar sus pedazos, que nos perteneciéramos.

Deseaba creer que eran sus manos lo que me haría más fuerte, lo que me ayudaría a reconstruirme, que me devolvería la fe, creí que era yo de nuevo una mujer completa por que el con su cariño había juntado todas mis piezas como mi hermana lo había previsto.

Fue una historia breve y muy intensa que nunca terminó de empezar y ahora lo entiendo todo, él no era él, yo no era yo. Éramos pedazos, mitades de algo, de seres que ni nosotros mismos entendíamos. Nos buscamos porque en ese momento nos necesitábamos, porque el cariño que nos dábamos era acogedor y bueno pero no dejábamos de ser aves heridas  iniciando un proceso que es necesario hacer solo y ninguna relación estable y madura puede prosperar así.

Al final de todo la vida tenía un camino distinto para mí  y emprendí la verdadera búsqueda.

Me di cuenta de que no era  su trabajo hacerme feliz ni curar mis profundísimas heridas de guerra, no era el quien tenía que mágicamente hacerme un todo de nuevo. Ese abrazo reconstructivo podría venir de una sola persona para ser real, para ser duradero, para ser auténtico.

¡Tenía que abrazarme yo! Era mi abrazo, mi cariño, mi cuidado lo que volverían a hacerme una mujer integral y sólo así podría traer estabilidad a mi vida y tener en algún momento una relación madura, libre de fantasmas, en dondelas experiencias del pasado  a veces tan duro habrían valido la pena, en donde no repitiera patrones de hombres ni fuera yo la misma versión que al final tanto odié.

Soy yo la única responsable de recoger las piezas de mi historia, los cachos de sueños rotos, los pedazos de mi corazón y volverlo a construir con la forma y el tamaño que yo quiera.

Verse a uno mismo a veces duele pero ¿cómo vas a reparar las arterias perforadas si las tapas con cinta? Ocupar la mente y el corazón en algo más y en alguien más es una medida que funciona temporalmente pero te aleja del crecimiento real que se origina en la misma fuente de donde viene el dolor. Del otro lado de ese proceso esta la paz, el desarrollo, la estabilidad, las relaciones maduras y sanas, las personas completas y exitosas y felices.

¿Por qué esperamos que sean siempre otros los responsables de nosotros?, ¿Porque ponemos en las manos de nuestra pareja nuestro destino, nuestra felicidad? ¿Cómo podemos esperar nuevas relaciones sanas si no nos damos el espacio para la recuperación? ¿Cómo evitar romper patrones que ni nos damos cuenta que tenemos?

Por más romántica que suene la frase creo que habla de gente perezosa, cobarde, necesitada, sin la fuerza necesaria para ponerse de pie sola, sin los pantalones para verse al espejo con lo bueno y lo malo, sin la capacidad de aceptarse y amarse. Habla de personas débiles que esperan que alguien mas haga el trabajo duro y pague el precio requerido por estar con un alguien agujerado incapaz de pelear sus propias batallas.

Todos conocemos a alguien así. Yo he visto muchas veces cómo amigas terminan una relación en la que juraron amor eterno a alguien y pocas semanas después de cortar sin darse chance ni para que les dé el aire ya están anunciando en sus redes sociales que quieren a otro y probablemente también jurándole la eternidad. Igualmente con algunos hombres que entienden las relaciones como un proceso continuo, que no saben vivir sin pareja, que lo único que hacen es cambiar de modelo.

Estas situaciones además de convertir el amor y los te quiero en algo barato y falso nos hace seres inestables, dependientes, con relaciones que pueden parecer muy bonitas (siempre son bonitas y mágicas al principio) pero que nos dejan como personas con asuntos sin resolver con heridas que nunca terminan de sanar.

Muchas veces andamos por la vida con traumas o situaciones que no terminamos de resolver, familias inestables o desbaratadas, abandonos, inseguridades, gente que nos ha lastimado o a la que hemos hecho daño y eso hace doloroso estar en calma, disfrutar de la soledad y de nuestra propia compañía.

¿Porqué si invertimos tanto en desintoxicar nuestro cuerpo con jugos, tratamientos y ejercicio no hacemos este proceso con nuestra mente y corazón? ¿Por que tanta la urgencia de estar siempre con alguien?

Yo decidí irme lejos y encerrarme en mi para vivir mi duelo, mi pérdida y entender cuál era el verdadero problema, me alejé de los hombres y de las relaciones, de la gente complicada, de mi voz mala y abusiva, le ordené a mi corazón celibato y a mi mente la puse en cuarentena y poco a empecé a conocerme y a ser yo, sin mitades. Cada quien lo hace a su manera y no creo que uno tenga que negarse al amor, pero sí darse tiempo, actuar de manera consiente y no tener miedo a hacer una purga necesaria ni a la autoexploración. Si, hay demonios adentro, pero son todos tuyos y todos controlables. A veces es bien rico manejar sin copiloto.

El proceso ha sido lento, difícil pero enormemente gratificante, aprendí a no esperar a una pareja que me haga feliz sino a generar mi felicidad a trabajar por ella.

Dediqué mis horas a darle sentido a esta piel que habito y en la que he de morar siempre en lugar de a buscar al príncipe azul. Me cuestioné hasta la raíz, me perdoné, dejé de hacerme la víctima, empecé a cambiar, me liberé.

Siento la felicidad en los ratos en los que me acompaña sin estarla persiguiendo. Dejo fluir las cosas confiando en que siempre sucedan para mi bien y soy por encima de todo honesta conmigo, aunque la verdad me pique o incomode me la impongo como regla personal.

Me hice una mujer completa, aun con pequeñas magulladuras y algunos huecos chiquitos que estoy resanando, me cansé de las medias naranjas o de los quesos agujerados, soy una fruta entera que no quiere mitades que la complementen, sino una sandía o piña o mango íntegro con el que hacer un rico licuado o coctel, que no me necesite, que me quiera.

Es importante tomar tiempo, regalarte toda la libertad que te quepa entre los brazos y no tenerle miedo a estar contigo a observar lo que te pasa, a aprender del ayer, entender porque haces lo que haces, porque sientes lo que sientes, valorarte por lo que eres y no por la persona que tienes al lado, regálate una vida que esté a tu nombre, en donde del único amor que dependas sea del propio, que compartas con otros seres tu luz, tu fuerza, tus momentos de obscuridad y también los de gozo de esta vida que sólo te pertenece a ti.

Si necesitas quien te diga que eres bonita o guapo, cómprate un espejo, si necesitas quien te lleve al cine, súbete a la bici y vete solo, yo lo he hecho muchas veces y no pasa nada, si te mueres por ir a comer a tu restaurante favorito y no tienes con quien ir, haz una cita contigo, conócete, quiérete, date espacio, constrúyete, vuélvete alguien interesante, quítate las capas protectoras y sin miedo mira directamente esos lugares tuyos que no te gustan y acéptalos antes de querer cambiarlos. Es cierto, si tienes un día el valor alguien te va a abrazar tan fuerte que va a juntar todas las piezas, pero ese alguien eres tu.

¡Abrázate tú!

Cierro esto compartiendo una frase que me repetía como mantra en los tiempos en donde la presión externa y personal de estar con alguien me atacaban.

No hay soledad señorita, cuando se mire al espejo y no se encuentre considérese sola.

Clo

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12 thoughts on “Abrázate tú

  1. Que texto tan padre y lleno de verdad… Simplemente me encantó, no pude evitar verme en muchas de tus ideas. Saludos hermosa, bendiciones y gracias por compartir tu esencia con quienes te leemos.

    1. Muchas gracias Miguel, a veces la inspiración me deja abandonada pero cuando llega me siento muy agradecida de saber que hay gente en algún lugar que me lee. Un abrazo grande.

    1. Hola Iris, creo que no hay amor mas útil y necesario que el amor propio, es el origen de otros amores y la clave para mantenerlos balanceados. Abrazos a donde me leas y gracias por hacerlo.

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