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Nueva Zelanda

Las cuevas de Waitomo con sus grutas iluminadas por luciérnagas pegadas en su techo, la caminata de 10 horas para los lagos azul y esmeralda, rodeada de un terreno con todas las estaciones y los ecosistemas sucediendo en un mismo lugar, nieve, desierto, bosque, selva, todo junto, Queenstown deja ver los primeros destellos de lo que será para mí el país de las montañas, Milford sound y sus fiordos habitados por delfines y morsas y pingüinos que a la pasada saludan a los viajeros quienes el sonido del click clik click de las cámaras intentan guardar este instante para la posteridad, Tea anau, Wanaka, los glaciares Fox y Franz, el Lago Tanaka con el cielo más espectacular que he visto en mi vida, con mi ojo, simple, humano, desde ese sitio pude ver la vía lactea por primera vez, mi piel se eriza con el recuerdo, estrellas infinitas y yo abajo, estrellas fugaces, constelaciones, planetas y más estrellas y yo ahí como testigo de un espectáculo que con suerte llevaré en mi corazón para el resto de mis días. El monte Aaroki, majestuoso, nevado, regalando con los lagos en los que se refleja los mejores paisajes que me hacen sentir estar caminando en una postal, no hay foto que haga justicia a lo que mis ojos presencian, no hay resolución fotográfica que plasme tanta belleza. No es necesario hacer caminatas tan largas para descubrir tesoros vírgenes que te hacen sentir como un explorador viendo la tierra prometida por primera vez.

Desfiladeros, montañas, miradores, playas, lagos, lagunas, ríos, cascadas, ovejas, mas y más montañas, caminos serpenteantes que te llevan de una sorpresa a la otra. Nueva Zelanda de colores esmeralda ocultos en sus aguas, de sierras nevadas que orgullosas se reflejan en sus lagos, divinos espejos tranquilos, de mí y de ti y de todo el cosmos que nos rodea.

Es la naturaleza limpia, intacta, virgen, dejando al humano habitarla, es el planeta cuidado, protegido regalándonos todo lo que necesitamos, siendo noble y bueno y permitiendo la sorpresa exquisita que viene con cada abrir de ojos. Es la magia oculta en cada parpadeo, en cada tierra que parece inhabitada, en cada expedición emprendida por tantos viajeros que como yo se llevan el alma repleta de Dios en la expresión mas divina en la que yo lo conozco, Dios en las estrellas, en el sol, en los árboles, en el agua y los animales y todas las composiciones y derivaciones místicas que de aquí provienen. Es la manifestación más pura y divina que podemos presenciar todos los días. La naturaleza. Me llevo de Nueva Zelanda recuerdos de un país verde, de un país de vida y de promesa para mí y mis experiencias hermosamente aquí vividas, divinamente en mí guardadas y en aquellos que compartieron y comparten la misma jornada.

Clo
*foto- mount Cook.

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3 thoughts on “Nueva Zelanda

  1. Hola me da mucho gusto que volvieras a escribir . Felicidades y cuando puedas pon mas fotos de tan bellos lugares un fuerte abrazo besos . Salúdame a Sandy

    1. Así empezaron mis viajes, alguien ayudó a sembrar una semilla de deseo que después floreció y se convirtió en un sello en mi pasaporte y muchísimos recuerdos. Saludos !

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