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Diversificar.

Últimamente me puse a leer temas relacionados con inversiones y las recomendaciones que dan los expertos. ¿Uno tiene que saber de todo no?

Me llamó la atención que, aunque los consejos fueron diversos todos coinciden en una misma regla.

Diversificar

Esto es en palabras sencillas; no poner todos los huevos en una misma canasta.

No importa que tan cuidadoso seas, no puedes predecir ni controlar el futuro. Y los riesgos existen. ¿Lo más inteligente? Diversificar, poner tus acciones en diferentes industrias, riesgos, países.

Todas las inversiones implican riesgos, estos son necesarios para crecer, no hay mejora que venga sin riesgo y como dice ese famosísimo y acertado dicho: “El que no arriesga no gana”. Pero, ¿da miedo no? Perder.

Las pérdidas no pueden anticiparse y están siempre en función del riesgo. Cierto es que a mayor riesgo hay más ganancias pero también que aumenta la posibilidad de pérdidas.

Y aunque no podemos eliminar los riesgos si podemos minimizarlos. ¿Cómo? Diversificando.

“Diversificar minimiza los riesgos”.

Yo no estoy aquí para hablarte de los fondos de inversión, que para eso deberías contactar a un experto calificadísimo como mi hermano.  A mí me hizo mucho sentido este tema aplicado a la vida y de eso te quiero platicar.

A veces de manera inconsciente, pero todos los días tomamos decisiones. Una de las más importantes es en dónde invertir lo más preciado que tenemos; NUESTRO TIEMPO.

Es un recurso limitado y lo estamos poniendo minuto a minuto por periodos en causas improductivas otros en fondos que si nos reditúan.

Es muy diferente perder TODO lo que has invertido a perder en uno sólo de tus fondos. ¿no?

¿Que pasa si de pronto una de tus inversiones se cae?

Invertiste mucho es verdad, pero no lo invertiste todo ahí. ¡Pues te tengo buenas noticias! Las demás están prometedoras, en algunas ganaste, en otras mantuviste el statu quo. Así que la pérdida, aunque sea grande, será más fácil de superar.

Mi amiga Bertita tuvo una pareja por muchos años. Ella dejó nuestra ciudad y se mudó con él. Bertita adoptó a sus amigos, a su familia, sus actividades, su estilo de vida. Lo hacían todo juntos. TODO. Deporte, actividades familiares, fiestas con los amigos, hasta una empresa fundaron en la que obviamente trabajaban juntos. Todo parecía maravilloso hasta que la volatilidad de la vida dio un golpe. De la noche a la mañana y sin avisar Bertito decidió invertir sus recursos en alguien más.

A Bertita se le vino todo abajo, no solo extrañaba a Bertito, sino que no tenía nada que estuviera a su nombre. Se quedó sin amigos (porque eran de él), sin casa y aunque la indemnizó, sin trabajo. Bertita invirtió todos sus recursos en un solo fondo y perdió. Bertita la está pasando mal.

Mi amiga Chuchina vivía para su empleo, no tenía nunca tiempo para vernos, no hacía deporte por la prisa y comía lo que podía. Usaba los fines de semana para seguir trabajando porque estaba realmente comprometida con una promoción que persiguió por mucho tiempo. Chuchina alcanzó la promoción. Poco después hubo recortes y la despidieron. Chuchina se quedó sin trabajo, con sus relaciones bastante deterioradas al igual que su salud. Estaba perdida. Ese año fue muy duro para Chuchina.

Pancha una de mis amigas mayores hizo lo mismo con los hijos. Algo en su cabeza cambió desde que nació Panchita bebé y dejó automáticamente de ser una persona y se convirtió en una mamá. Como si un interruptor se hubiera activado. Sólo existía para sus hijos. No hacía tiempo para ella, para su salud, para sus gustos, para su esposo, para sus amigos, para sus papás. Sus hijos eran no sólo lo más importante, sino lo único. Los hijos de Pancha crecieron y como todas las aves, volaron. Pancha está deprimida, no sabe ni que onda, no tiene pasiones, no conecta con su marido, se siente sin propósito. Pancha no es feliz y lo peor es que piensa que la culpa es de sus hijos.

Mis amigas han salido de sus hoyos con mucha fuerza y me han dejado este aprendizaje.

Diversificar.

Diversificar.

Diversificar.

 

Desarrollarte como persona, tus relaciones con amigos, con tu familia, contigo misma, con tu espiritualidad, con el mundo. Desarrollar tus talentos, tu salud mental y física.

Ya sabemos que la vida es muy impredecible, nos quita y nos da a discreción suya y no hay mucho que podamos hacer al respecto. El balance es una buena manera de prepararse, es más difícil caerte cuando el peso de tu vida está repartido en diferentes sitios.

No soy yo con consejos que me invento en las noches de luna llena. Son los expertos en finanzas, es el sentido común.

Construirte una vida balanceada, llena, saludable, que compartas con otros, muchos, pero que sea TUYA.

Una relación no debe hacerte el mundo.

Un problema tampoco puede echarte a perder todo.

Ser mamá es importante, pero también eres una persona.

El trabajo es necesario, pero sólo es un trabajo.

Busca amigos que sean tuyos y no prestados, actividades que ames, nuevos hobbies, una relación de pareja que alimentes, el trabajo de tus sueños, diséñate una vida que te encante y vivas apasionadamente.

No vivas para alguien más, vive para ti y compártete.

Todo está en la acción. En poner tu tiempo en cada uno de los aspectos que quieres alimentar. En poner tu energía en todo lo que te trae gozo y que te hace sentir a corto y a largo plazo feliz.

Y si un día te quedas sin pareja, o sin trabajo o tus aves vuelan; tus otras inversiones te ayudarán a sobreponerte de la pérdida y seguir adelante.

En serio, no soy yo, es el mundo financiero.

 

Diversificar.

Clo

*Algunas canastas tienen huevos, otras un hermoso cachorrito que se llama Igor.

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