El Blog

Mi nombre es Ana Tortolero y a veces soy Clo.

Cuando era niña escuché por primera vez el nombre de Clo mientras caminaba del catecismo a casa de mis abuelos y me gustó tanto que pasaba las tardes jugando a que era grande y me llamaba Clo.

En mi mente Clo era una mujer con los labios rosados, el pelo de sirena y una flor adornándolo. Usaba vestidos de telas vaporosas que dejaban al aire entrar y salir. Estaba constantemente sonriendo como si la vida le hubiera contado un hermoso secreto. Ella olía a hierba, a risas y a clavados en el río. Olía a viento fresco en la cara, a noches en familia, a carcajadas con los amigos.

Clo no se preocupaba por lo que dijera gente, era segura, creativa, ayudaba a las personas, se disfrutaba, hacía lo que le gustaba, se sentía libre. A veces en el juego Clo se hacía presidenta de la república, a veces se hacía mamá, otras era dueña de una tienda y otras solo se ponía a bailar.

Crecí y me olvidé del juego y del nombre por mucho, mucho tiempo. Un día en camino a la universidad, en una pared junto a una jacaranda que reía flores moradas, vi un letrero escrito con aerosol verde que decía:

-Clo te amo-

Cada vez que pasaba por ahí deseaba ser la causante de ese acto vandálico que me parecía tan romántico, quería ser Clo y que me amaran con esa locura e intensidad.

Luego me volví a olvidar de Clo, hasta hace unos años, en una de las etapas más locas, complicadas y enriquecedoras de mi vida en la que empecé a observarme, descubrirme y conocerme y me di cuenta de la dualidad que como a todos los humanos me componía.

Por un lado, era miedosa, insegura, ansiosa, pero encontré también que dentro de mí había una mujer libre, valiente, compartida, sana, loca, segura y flexible y a esa parte tan bonita, tan amable conmigo y todos, le hice una casa cómoda y la nombré Clo.

Hay una leyenda Cherokee que habla de un abuelo que le cuenta a su nieto que dentro de cada persona hay dos lobos en una constante batalla.

Uno es Malvado – Es ira, tristeza, arrogancia, celos, envidia,  resentimiento, soberbia y ego. El otro es bueno, es compasión, paz, amor propio, humildad, honestidad, empatía, generosidad. El nieto le pregunta al abuelo, ¿Cuál de los dos lobos gana la batalla?

La respuesta es simple: al que decidas alimentar.

Fue con ese entendimiento que empecé a nutrir a Clo, a hacerla crecer con todo lo valioso que me encuentro en mi camino.

Para mí el lobo malvado, no es nada más que malos hábitos, creencias, límites y miedos que tenemos impregnados.

Y aunque estoy alerta e intento ser consciente de lo que pienso siento y hago, hay días en los que la emoción me rebasa y no se manejarla, otros en los que el miedo toman el control de mi vida; pero Clo con su sabiduría y experiencia me regresa la serenidad. Calma mi mente dispersa y negativa y como bálsamo me hace sentir de nuevo segura, querida, importante, plena y con ganas de seguirme y seguirla compartiendo con el mundo.

Es ella quien escribe este blog y quien comparte sus aprendizajes y vivencias. Es Clo quien les pone palabras para que alguien en algún lugar del mundo pueda leerlas y tal vez le ayude a encontrar su propia manera de ser más balanceado y feliz.

La vida como Clo habla de mi filosofía de vida, de eso que emana de mí que a veces ni yo sé de dónde viene, escribo de mis vivencias y hago un “Hágalo usted mismo”. Cuento lo que me funciona, lo que aprendo y creo que es útil y nutritivo.

Aunque estoy en constante formación a través de cursos y diplomados en técnicas para el desarrollo personal, escribo aquí de lo que sé con más certeza: de mis propias experiencias.

Les cuento lo que me ha ayudado a construirme y volverme esto que se refleja en mi espejo que es una versión mucho más linda, feliz, independiente, autosuficiente, segura, amorosa y generosa de lo que jamás fui.

No es la intención creer en un mundo utópico, rosa y cursi. Es más bien hablar de las simples cosas que podemos elegir que hacen una diferencia grande no solo en nuestro pequeño universo sino en todos los pequeños universos de la gente que nos ama y de los que también somos parte.

Porque si somos felices y estamos enteros podemos usar nuestra energía, pasión y dones para mejorar el mundo.

Creo firmemente que las personas que están conectadas con esa parte buena de ellos mismos son más prósperas y se sienten tan dichosas y llenas de amor que quieren repartir con todos su autorrealización. 

Este blog es eso, Clo manifestándose, compartiéndose, generando y ayudando a quienes tengan el deseo, a desarrollar herramientas para conectarse y hacer crecer esa parte de cada uno que ya existe y que es sana y feliz.

Como dije, mi nombre es Ana Tortolero, pero Clo me habita y éste es su blog.

BIENVENIDOS

P.D. Gracias a los que están suscritos y me reciben en sus correos, a los que me comparten en sus redes sociales. A todos los que me leen.
*Asi me veo cuando soy Clo.

Clo

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