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11 pasos hacia la Resiliencia.

Hoy quiero hablarte de la resiliencia, esta palabra que ha sido tan usada, hashtagueada y compartida en los últimos tiempos, y con razón.

La resiliencia se define como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones difíciles. Trauma, tragedia, amenazas, o situaciones generales que produzcan un gran estrés como problemas en tus relaciones familiares, enfermedades, la pérdida de un trabajo o situaciones financieras negativas.

Una de las características que más me gustan del concepto es, que como la mayoría de las mejores cualidades humanas, es desarrollable. No es que nazcas o no resiliente, es que trabajas por mejorar

Es natural pasar por baches, pérdidas o inesperadas tragedias, a todos, en cualquier rincón del mundo nos sucede, pero ¿porque hay algunas personas que logran sobreponerse y otras no? ¿Por qué algunos tardan muchísimo más tiempo sin poder salir del agujero? Los factores pueden ser muchos, pero uno de los mayores es ese, la capacidad para doblarte sin romperte, para levantarte y seguir adelante.

¿A quién le sirve ser resiliente? A todos. En algún punto de la existencia inexorablemente pasaremos por situaciones difíciles en cualquier presentación y tamaño.

Y como la práctica hace al maestro te presento aquí 11 formas (comprobadas por mí y muchos otros) para desarrollar la resiliencia:

  1. Mejora tus relaciones: Haz conexiones, con gente de tu familia, con personas de tu trabajo, con tu grupo de amigos y con quienes son importantes para ti. Sentir el amor, y respaldo de las personas que conforman tu comunidad es importantísimo en los tiempos difíciles. Apóyate de las personas y también ofréceles apoyo.
  1. Entiende que el cambio es parte de la vida. Es lo normal, estamos cambiando desde las células segundo a segundo; cambia el mundo, la materia, nosotros, todo se modifica, no podemos quedarnos en un mismo estado por siempre, es así. Lo que está sucediendo no puedes modificarlo, pero hay muchos elementos que si puedes usar a tu favor, enfócate en ellos.
  1. Acepta la realidad: No es la situación ideal, no es lo que querías, pero es lo que tienes ahorita, ES LO QUE HAY. Lo único que puedes hacer es encontrar la forma de salir adelante, de aprender y seguir. Es inútil desear todas las noches que esto no hubiera sucedido o cuando te vas a dormir que al despertar la realidad sea otra (lo he hecho, créeme). Pero, ¿de que te sirve pensar en los hubieras o pedir cosas que no puedes tener. Empezar a mirar aquello que si está en tus manos cambiar te hará sentir empoderado y dueño de tu vida y ahí empieza la reconstrucción.
  1. Convierte el problema en un reto ¿Recuerdas el personaje de Barney Stintson en HIMYM? Convertía una aseveración en un reto con solo decir challenge accepted. Es una técnica cero científica pero que a mí me resulta muy útil en tiempos duros. Me digo a mi misma, acepto el reto (tal vez no tengo opción, tal vez no quería que me pasara, pero ¿que hago si está parado frente a mí?, afrontarlo). Acepto el reto.
  1. ACTITUD. Seguro estas familiarizado con aquello de que el 10% son las cosas que te pasan y el 90% es cómo lo afrontas. Está en ti y en tu decisión levantarte cada mañana y hacer de tu situación algo que te ahogue o te enseñe a nadar mejor. También puedes quedarte triste por siempre si tú quieres, es tu vida, pero si lo que deseas es salir adelante, crecer, mejorar, tener éxito, sentirte feliz de nuevo, estoy segura de que puedes superar este reto, porque ya fuiste provisto con todos los elementos que necesitas para salir adelante, tal vez solo te falta un empujoncito, si nadie te lo da, ¡dátelo tú mismo!. Es posible que tantas emociones te hacen ver todo negativo, pero intenta mirarlo desde otra perspectiva. Actitud. Actitud.
  1. Haz metas, ¿en dónde quieres estar en un mes?, ¿en un año?, asegúrate de que las metas sean realistas, de otra manera vas a estar auto saboteándote y condenándote a pasarla mal cuando no las logres. Que sean realizables y te lleven de a poquito hacia tu meta principal. ¿El plan te cambió tanto que ya no sabes cuál es la meta principal? Tampoco pasa nada, no tienes que decidir todo ahorita, empieza por pasos pequeñitos.
  1. Ya tienes la meta, ¿ahora que? Pues haz algo, de manera decisiva, levántate y oblígate tanto como sea necesario a estar activo tras tus objetivos.

    La tristeza y la gordura no se quitan solas

    Hay que hacer esfuerzos, chicos y grandes para estar en el lugar que queremos estar. Hay que moverse. Los problemas no se van a ir solos. El universo conspirador, Dios y toda su corte celestial te tienen que ver en acción para que los polvos mágicos que te lanzan sirvan de algo (a mi desde chiquita me dijeron que para que las bendiciones lleguen hay que ponerse las pilas).

  1. Confía en que lo vas a lograr y mantente positivo “Pero nunca antes he podido, pero se ve tan difícil, pero no sé cómo, pero duele tanto” No le creas a esa voz, si tú quieres, puedes y vas a hacerlo, ojo, yo no dije que fuera fácil, pero SÍ PUEDES, SI TU QUIERES, SIEMPRE. Ahí vas, síguele, lo estás haciendo bien, CONCÉNTRATE.
  1. Haz de esto un motivo de crecimiento. Vas a tener un mejor retorno sobre tu inversión si concentras tus horas en ver las cosas positivas que podrías sacar de esta situación. La vida me ha enseñado que es de las caídas de donde con trabajo duro se aprenden las lecciones ms valiosas. Tal vez mejoras tus relaciones personales, tu autoestima, tu fuerza, tu resiliencia, tu espiritualidad, tu aprecio por la vida.
  1. Cuida de ti. En todos los sentidos, nutre tu cuerpo con comida que lo ayude a funcionar bien, alimenta tu mente con pensamientos positivos, haz cosas que despierten tu espíritu. Si tienes una fe, sostente de ella, si no la tienes voltea la mirada a tu sistema de valores personal y recuérdalos y si la crisis es tan dura que no sabes cuáles son, es un momento perfecto para desarrollarlos. Cuida de ti mismo y de tus necesidades y deseos y permítete ver todo lo que SI TIENES. La tarea de reconstrucción puede ser desgastante por lo que será importante encontrar muchos instantes de pequeñas alegrías. Personalmente recomiendo meditación, correr y hacer yoga como ejercicios para el cuerpo, para la mente y el corazón, a mí me han traído a flote más de una vez.
  1. Acuérdate que TODO PASA. Esto para mi es una regla de vida. No te vas a sentir igual para siempre, la tristeza no se va a quedar intacta, la desesperación no va a estacionarse en la perpetuidad, el problema no se vino a vivir eternamente contigo. La forma en la que te sientes también va a cambiar, así que dale tiempo al tiempo. Concéntrate en lo que si puedes modificar y trabaja en eso y deja que el tiempo se encargue de lo demás. No te desesperes, para correr hay que empezar por pasos pequeñitos.

Yo sé que no es tan fácil como quisiéramos, pero acuérdate que un momento duro, una tragedia fea, un “fracaso” doloroso, son eso, un momento duro, una tragedia fea, un “fracaso” doloroso, no una vida dura, fea y dolorosa. No tienen que definir lo que tú eres ni la manera en que ves tu existencia. La vida es mucho más y ella misma te ayuda a desarrollar todas las herramientas para sobrellevar lo que se te presente, LO QUE SEA. A nadie le gusta el dolor, pero tarde o temprano y de una forma u otra a TODOS nos llega y si lo sientes es porque estas vivo, porque sigues teniendo la oportunidad de estar en este plano y entonces las posibilidades se vuelven infinitas.

Es nuestra condición humana adaptarnos a las circunstancias, improvisar, reajustar el camino. De esta forma nos convertimos en la “especie dominante” del planeta, adaptándonos al cambio, siendo resilientes, modificando lo que pueda ser modificable para sobrevivir, pero sobre todo (en mi opinión al menos) para vivir y gozar de la aventura terrenal, trágica, hedonista, amorosa, divertida, e increíble que es la vida.

Clo

 

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