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De ti

De ti

Te entregaron en mis brazos tras minutos de haber dado tu primer respiro, una espera interminable. Tiempo aceitoso, tiempo lento, tiempo espeso. Pero llegas, finalmente llegas.

Estás en mi pecho, me miras con tus ojos oscuros de azabache, de obsidiana, de hematita, de turmalina negra. Nos reconocemos, no nos conocemos en este personaje, pero nos reconocemos.

Clavo mi nariz en tu piel, en tu cuello, aun tienes sangre en el entrecejo. Hueles, a ti y a mí. A nosotros.

Hueles y yo quiero aspirar hasta el ultimo centímetro cúbico del aire que emana tu cuerpo.

Estamos ahí, tú y yo. También está papá, están los doctores, las parteras, las enfermeras, los bebés que están en alguna otra sala naciendo, los habitantes de la pequeña ciudad en la que vivimos, del país en donde residimos, del mundo en el que estamos. Y de alguna manera se siente como si sólo estuviéramos TU Y YO.

Y en un soplo del tiempo, tan diminuto, tan resbaladizo que se esfuma por el rabillo del ojo, todo tiene sentido, TODO, hijo.

Cada uno de los minutos que llevo viviendo, cada experiencia, cada nota, cada situación. Los tropiezos, los triunfos, los aprendizajes, los kilómetros, las dudas, las coaliciones y las colisiones todo, hijo, todo.

Cuando te miro, veo al engranaje del universo funcionando en perfecta sincronía y a la fuente de lo indisoluble decirme:

SÍ, PARA ESTO, TODO FUE PARA ESTO.

Al instante se acaban los cuestionamientos y llegan las razones y en ese pequeñísimo lapso no existe más el tiempo.

Somos tú y yo los únicos habitantes de este ahora en el que la vida se convierte en contestaciones, en motivos, en una iluminación que me llena toda y aun hoy inyectada en la médula, me acompaña.

Siento tu piel pegadita a la mía, quiero lamerte todo, lloro, me lloran las entrañas, me lloran los ancestros que vinieron a entregarte y que puedo percibir ahí con nosotros.

Me miras mientras me vuelvo agua, mi cuerpo líquido termina de sacar lo último de lo que dentro de mi fuera tu morada y lloro, al saber, con completa certeza, con una seguridad que nunca antes tuviera, que tú eres mi respuesta.

TÚ ERES MI RESPUESTA.

Tenía que haber recorrido exactamente el camino que recorrí para que fueras lo que eres ahora frente a mí.

Encarnado en este cuerpecito con piel blanca y pelo negro, eres la combinación perfecta, cada órgano, cada célula. No podía haber sido distinto, tuvo que alinearse el universo entero para que fueras creado en mi vientre y te convirtieras en ti, exactamente, infaliblemente, invariablemente en ti.

Te veo y no lo creo, me eres inmenso.

Me veo y no lo creo, soy tu mamá, tuya, de ti, siempre de ti.

Tu vas a ser mío por un ratito, tal vez por los primeros años en los que te haces de herramientas para el mundo y entonces, aunque te sienta mas mío que yo misma, no has de pertenecerme, vas a ser tuyo y de la vida.

Pero yo, mi niño, yo, soy tuya siempre, de aquí hasta que la materia vuelva a transfigurarse. De ti siempre, siempre, siempre.

Te tengo abrazado a mi, pequeñito, suavecito y siento que se me revienta el pecho, este amor que es ola, que es tsunami, que es maremoto, no me cabe, me inunda, me desborda.

Ya sonríes y cada día que descubro el mundo con tus pequeños logros se abren otras dimensiones, más enraizadas y profundas, de esto que me reordenó las prioridades y las ideas.

Mi casa eres tú, mi familia eres tú, mi nacionalidad eres tú.

 

Amor que implota y explota, que da fuerza, que se funde y se transforma.

Amor que me llena las razones, amor que se impone al miedo, amor que me hace andar por la vida con una eterna abertura en el pecho.

Amor de madre, de ti amor, amor, de ti.

Clo

 

 

 

 

 

7 thoughts on “De ti

  1. Bellisimas palabras, emoción y amor en una sola palabra: MAMÁ
    Felicidades niña hermosa, bendiciones para ustedes, muchas bendiciones

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